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Diócesis de Osma-Soria

Carta del Obispo

LUZ DEL MUNDO Y SAL DE LA TIERRA

Octubre de 2021

Queridos diocesanos:
Mi última carta dirigida a la Diócesis terminaba con estas palabras: “El Papa Francisco ha convocado un Sínodo para el año 2023: Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión. El concepto de sinodalidad encierra una metáfora que describe a la Iglesia como pueblo de Dios en camino. Un pueblo que peregrina hacia el Reino, subrayando la común dignidad de los cristianos, que procede de la gracia bautismal, y su corresponsabilidad en la misión de la Iglesia. Espero que sinodalidad no sea simplemente una palabra talismán que hemos encontrado para seguir haciendo lo mismo sino la condición indispensable para un nuevo impulso misionero que involucre a todo el pueblo de Dios”.

En nuestra Iglesia de Osma-Soria iniciaremos el próximo 16 de octubre la llamada “fase diocesana” que será un tiempo de trabajo que nos afectará a todos los bautizados, al obispo, a los sacerdotes y religiosos/as y, de forma especial, a los laicos, hombres y mujeres de toda condición. Ojalá este tiempo sea fecundo en sí mismo y proporcione frutos que nos ayuden a crecer en comunión y misión. Las conclusiones, las metas y las propuestas que salgan de este trabajo inicial en la diócesis serán enviadas a la Conferencia Episcopal Española la cual, junto a las aportaciones del resto de las diócesis de España, las ordenará y sintetizará para remitirlas a la Secretaría General del Sínodo.

Esta carta que os dirijo hoy tiene como objeto prioritario llamar la atención acerca de vuestra condición de bautizados. Condición que da el derecho y la obligación de tomar como propias las metas que tiene la Iglesia con el fin de realizar una evangelización seria y eficaz. Sois, y son palabras textuales de Jesús, “luz del mundo y sal de la tierra” (Cfr. Mt 5,13-14). Esta descripción que Jesús hace de los que le siguen no sólo afecta a los obispos, a los curas y a los religiosos y religiosas, sino que incumbe a todos. El cardenal Mario Grech (Secretario General del Sínodo) afirmaba que no se trata de populismo ni democracia sino de que el Pueblo de Dios, por el bautismo, es sujeto activo de la vida de la misión de la Iglesia. Y el Papa, en este Sínodo que se cerrará en el 2023, quiere que sea toda la Iglesia la que se comprometa en un camino que Dios espera de la Iglesia actual, la Iglesia del tercer milenio.

Todo este caminar juntos – eso significa la palabra Sínodo – se sitúa en la línea de la actualización propuesta para la Iglesia en el Concilio Vaticano II. Todo este camino, insisto, es un don y una tarea. Caminando juntos, y juntos reflexionando también sobre el camino recorrido, la Iglesia podrá aprender, a partir de lo que vaya experimentando, cuáles son los procesos que pueden ayudarla a vivir la comunión, a realizar la participación y a abrirse a la misión (Cfr. Documento Preparatorio n.1).

Este caminar juntos es lo que manifestará de forma visible y concreta la naturaleza de la Iglesia, como pueblo de Dios peregrino y también misionero. No me cabe duda de que la pandemia de la COVID-19 ha despertado – como ha apuntado el Papa en varias ocasiones – en toda la comunidad mundial la conciencia de que “todos navegamos en la misma barca, donde el mal de uno perjudica a todos y donde nadie se salva solo, que únicamente es posible salvarse juntos”. También ha destacado el Papa que “la humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común” (Laudato sí, 13).

Quiero que estas sencillas palabras sirvan como llamada de atención para que todos los fieles de la Iglesia que peregrina en Osma-Soria podamos implicarnos en la preparación diocesana de este Sínodo. La Diócesis irá indicando las pautas concretas a seguir en este camino sinodal que iniciaremos a mediados de octubre y que se concluirá con la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos en Roma en octubre de 2023. Todo se irá detallando oportunamente desde los organismos diocesanos y siempre tendremos la oportunidad de conocer el itinerario de la fase diocesana.

Quiero situar en el regazo de María, mujer de la escucha, mujer de la decisión y  mujer de la acción, el cariño y el empeño que los sorianos vamos a poner en este anhelo, hecho ilusión evangelizadora y meta pastoral de nuestro querido Papa Francisco.

Con mi afecto y bendición,



† Abilio Martínez Varea
Obispo de Osma-Soria